En Vive
tu vida al rojo vivo, la periodista y presentadora
María Celeste Arrarás reune una serie de anécdotas personales
para extraer, de cada una de ellas, valiosas enseñanzas de vida. Cada
capítulo lleva por título una máxima—“El amor
no debe ser el dueño de tu destino”; “Préstale atención
a tu sexto sentido”—y, con cada historia, la autora va mostrando
cómo supo aprovechar cada oportunidad (y cada obstáculo) que la
vida le puso delante.
En el prólogo cuentas que decidiste escribir este libro cuando,
una noche al regresar tarde del trabajo, viste a tus hijos ya dormidos y sentiste
que estaban creciendo demasiado rápido. Ese pánico de sentir que
el tiempo se escurre entre los dedos es un sentimiento conocido por todas las
madres que trabajan fuera de casa. ¿Qué haces para aprovechar al
máximo el tiempo que pasas con tus hijos?
Para mí es importante sentarnos a la cena juntos a comer. Es la actividad
más importante durante la semana porque es donde se resume el día,
cuando se hace la evaluación sobre lo que ha pasado en tu vida, y es importante
que la hagamos juntos. Después, es importante que se sientan siempre seguros,
queridos y protegidos a la hora de dormir. En la mañana, con toda la limitación
del tiempo, es importante hacerlos sentir bien y animados para comenzar el día.
Durante el fin de semana trato de compaginar los intereses de cada uno para poder
hacer cosas juntos.
El deporte, específicamente la natación, ha sido para
ti un formador de carácter. ¿Te parece importante que tus hijos
entrenen duro como tú solías hacerlo?
Absolutamente: el deporte me dio disciplina y un dominio de la mente sobre el
cuerpo. Esto es algo que me ha ayudado toda la vida, y hasta el día de
hoy le saco un gran provecho. Tú debes saber dominar el dolor físico.
Cuando eras pequeña, tu padre te entrenaba y te alentaba para
que fueras la mejor nadadora. Llegaste a ser campeona sudamericana de natación
a los 10 años. ¿Eres así de exigente con tus hijos?
Para mí es diferente. Al trabajar tiempo completo y no tener a una segunda
persona que me ayude en el día a día, no tengo la posibilidad de
llevarlos a hacer un deporte con la frecuencia y la dedicación que se
requiere. Además, dos de ellos no son mucho de deportes. Pero sí trato
de inculcarles (ese valor en) los estudios: tener esa disciplina y siempre querer
más, aspirar a la excelencia—valores que son tan importantes en
la vida. Tanto mi padre como mi madre son personas exigentes. Se exigen a ellos
mismos, son críticos con lo que hacen y no se conforman con la mediocridad.
Aconsejas a las lectoras que nunca posterguen su carrera por un hombre.
Además de la independencia económica, una carrera permite mantener
la propia identidad...
Mi consejo no se limita sólo a las lectoras sino también a los
lectores—eso es algo que les puede pasar también a ellos. Fíjate
que en el libro cuento que en un momento dado, como yo ya había vivido
la experiencia de mi madre y ya pensaba de esa forma, opté por irme (a
Puerto Rico) cuando terminé la universidad, aunque estaba con un novio. Él,
en cambio, dejó que el amor fuera el dueño de su destino y se fue
detrás de mí, no hablando ni una pizca de español y siguiéndome
sólo por amor en lugar de empezar a trabajar en aquello para lo que se
había preparado. La pasó bien en Puerto Rico y tuvo una buena relación.
Pero cuando se acabó todo, él tuvo que empezar de cero su vida
profesional. En Puerto Rico, aunque tuviera un título universitario, trabajaba
como mesero porque no hablaba el idioma. Y lo hizo por amor. No está mal
hacer las cosas por amor cuando tú ya estás completo como persona
y la experiencia no te va a añadir o quitar nada en lo profesional. Pero
si te dejan o se acaba la relación y tú no estás completo
como persona, te quedas doblemente destruido: en lo emocional y personal y también
en lo financiero y profesional. Quería hacer la aclaración porque
esto también les sucede a los hombres, no sólo a las mujeres.
¿Alguna vez consideraste poner tu carrera “on-hold” por
tus hijos?
No. Nunca tuve la necesidad de planteármelo porque, afortunadamente, mis
hijos son sanos y no me sentí obligada (a dejar la carrera). Si tuviera
que hacerlo, por supuesto mis hijos tendrían prioridad.
El periodismo es, sin duda, parte de tu identidad...
Sí, siempre ha sido así. Y yo creo que uno tiene primero que encontrarse
a sí mismo y sentirse completo como ser humano para poder ser mejor pareja
y mejor madre o padre.
Hablas en tu libro de usar la brújula moral en los momentos
de oscuridad. ¿Hay algún principio moral que te haya sido clave
para avanzar en tu carrera profesional?
Siempre ser genuino con tus valores. Nunca venderte. La integridad es de vital
importancia. La integridad y la lealtad son las cualidades más importantes
de cualquier ser humano.
Hacia el final del libro recomiendas “viajar liviano”. “Nada
demora más nuestro viaje que cargar con odio y resentimiento”, dices, “pues
ambos son como piedras muy pesadas”. Suena lindo. ¿Cómo se
pone en práctica en la vida diaria?
Yo no sé cómo otra gente lo pone a la práctica. Yo soy consciente
de que he podido llevarlo a la práctica con una facilidad tremenda. Y
(este principio) siempre me ha ayudado a salir de los problemas y dejarlos atrás,
a nunca sentirme víctima, a trazarme otras metas para no quedarme estancada,
lamentándome por una situación, a no quedarme planeando una venganza
contra alguien que me hizo daño. En vez de concentrarme en lo malo que
me estaba pasando y en buscar venganza, yo siempre me concentré en ver
cómo salir del problema, qué dirección tomar para seguir
creciendo profesionalmente y cómo aprender de las cosas que me estaban
pasando. Mucha gente dice: “¿por qué?, ¿por qué?
me está pasando esto.” Yo digo: “¿para qué?, ¿para
qué me está pasando esto?” La diferencia entre la victoria
y el fracaso esté en la actitud con que enfrentas los problemas. Esa es
toda la diferencia, porque problemas tiene todo el mundo.
Eres una periodista exitosa, has ganado premios y eres reconocida
en el ambiente. ¿Cuál es el próximo paso en tu carrera?
Yo siempre me estoy planteando nuevas metas, pero trabajo con ellas de una manera
muy particular. Yo me trazo dos o tres metas, y cuando las cumplo, ahí es
que paso a una etapa de descanso, meditación y enfoque para ver cuáles
serán mis próximas metas. Ahora estoy en una etapa en la que acabo
de terminar algo muy importante, acabo de terminar el libro. Cuando termine con
la gira promocional voy a entrar en una etapa de meditación para ver cuál
será mi próximo paso. Siempre dentro del periodismo, voy a ver
qué nuevos proyectos voy a tomar para mantenerme entretenida, entusiasmada. ¡Y
para que el público también se sienta igual!
Otros autores destacados en www.librerialectorum.com:
Julia Alvarez
Ángela Becerra
Carmen Boullosa
María Celeste Arrarás
Sandra Cisneros
Mariela Dabbah
Junot Diaz
Pat Mora
|