Le pedimos a la reconocida novelista y poeta mexicana Carmen
Boullosa que
seleccionara los 10 libros que más la han marcaron como lectora y escritora.
¿El resultado? Una variada selección de clásicos
universales y autores imprescindibles que disparan recuerdos y muestran el poder
de la literatura.
"Haré un recorrido por mis diez libros predilectos, pero
no los de hoy sino los que me conquistaron en diferentes etapas de la vida"
"A los 11 años, Las
aventuras de Sherlock Holmes. Me divertía infinito cómo
resolvía los enigmas (y cómo los armaba
Conan Doyle), también me gustaba mucho su humor. Cuando tenía 12, la
lista estuvo encabezada por Víctor Hugo, con Los miserables.
A lo largo de los dos voluminosos tomos, me conmoví, sentí compasión,
tristeza, enojo; lloré como una Magdalena, y me despertó un
apetito de justicia social que no tenía un pelo de sentimental."
"A los 13, me encandiló Cumbres
borrascosas de Emily Brönte; este libro todavía está muy
arriba de mi lista de favoritos. Con él creí en los fantasmas, y entendí que
no son precisamente los muertos que se aparecen a los vivos, sino las sombras
de los conflictos que gobiernan a los vivos."
"A los 14, los cuentos de Edgar
Allan Poe. A los 15, García Márquez con Cien
años de soledad. Me fascinó aunque
no entendí muchas cosas. También me encantaba saber que a los padres
de familia de mi escuela les escandalizara que estuviéramos leyendo eso,
y no menos que todas lo leyéramos al mismo tiempo, que fuéramos rebeldes
en masa."
"A los 17, mi novela idolatrada fue Rayuela de
Cortázar, con La Maga y la vida bohemia, yo quería ser como ellos,
aunque no me interesara ir a París; quería ser como un personaje de
Cortázar pero en la ciudad de México. A los 18, mi autor favorito fue Quevedo;
no me interesaba nadie más que él, sus poemas y su prosa, no solamente
la novela del Buscón,
que es divertidísima y deliciosa (y cruel), sino algunos textos más
procaces. Quevedo sigue todavía muy arriba de la lista de mis elegidos,
en la misma edición de hojas de papel cebolla."
"A los 21 probé a leer a Marcel
Proust y no supe cómo. Pero cuando cumplí 24
intenté otra vez y su En busca del tiempo perdido me cambió la
vida. Lo leí de principio a fin, la percepción
sensorial del mundo me apasionó. A los 27,
devoré a Georges Simenon. Yo estaba embarazada, me puso el
doctor en cama, y mi compañía fue el detective Maigret."
"A los 28, Memorias de Adriano de
Marguerite Yourcenar. A los 29, su maravilloso Fuegos."
"Y me temo que ya me pasé de
10 y me falta la mitad de la vida... pero aunque se derrame de la taza el café,
me atrevo a anotar los cuentos de Clarice Lispector, que sigue
muy arriba en la lista. Cuelo también a Amélie Nothombe con su Higiene
del asesino, que fue mi libro predilecto cuando yo tenía 39, y dos
libros terribles, dolorosos y geniales que sigo adorando: de Céline, la
siniestra y terrible novela Rigodón--en
la que el protagonista, su mujer y su gato recorren la Alemania devastada por
los bombardeos al final de la Segunda Guerra--y de Reinaldo Arenas la novela
que tiene como protagonista al mexicano Fray Servando y Teresa de Mier, El
mundo alucinante. Me emociona la manera en que está escrito
y cómo Reinaldo Arenas se convierte en Teresa
de Mier, o convierte a Teresa de Mier en un Reinaldo Arenas, sin trastocar las
personas de ninguno de los dos."
Un descubrimiento reciente, de hace un
par de años, es Hadji Murat, de León
Tolstoi, escrita al arrancar el siglo XX, al final de la vida del autor. Es una
novela breve y genial sobre "el problema" checheno, pero más que
eso: pone en la mesa el heroísmo contrapuesto a la pereza de espíritu.
Sentí un gran amor por la literatura al leerlo. Me hizo pensar tanto en
Ovidio como en López Velarde, el exilio y el
amor a la patria..."
Carmen
Boullosa vive en Brooklyn, New York, con su marido, el escritor Mike
Wallace. Autora de La
otra mano de Lepanto (Fondo de Cultura Económica,
2005), La
novela perfecta (Alfaguara, 2006) y El
Velázquez de París (Siruela, 2007), su última novela
es La
virgen y el violín (Siruela, 2008).
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