libros cart
El autor y sus libros
Entrevista con Julia Alvarez

Tu libro más reciente, El mejor regalo: La leyenda de la Vieja Belén/The Best Gift of All: The Legend of la Vieja Belén, es un título infantil y bilingüe que cuenta en rima una leyenda dominicana. ¿Cómo surgió la idea de escribirlo?

Crecí en la República Dominicana con la Vieja Belén, una figura legendaria en ese país. Cuando comencé a interesarme por ella e investigar sus orígenes, descubrí que no es conocida en ningún otro país de América Latina ni del Caribe, y mucho menos entre los latinos de Estados Unidos. Incluso está desapareciendo entre las nuevas generaciones de niños dominicanos que han crecido con Papá Noel. Me molesta que estos personajes antiguos y maravillosos de nuestra tradición oral, que está desapareciendo, se desvanezcan sin dejar huella. Es por eso que decidí poner su historia por escrito. El problema es que nadie me ha podido explicar de dónde vino este personaje ni por qué decidió llegar una semana después del día de Reyes para dar regalos a los niños pobres que no habían recibido regalos de Papá Noel, de los Reyes Magos ni del Niño Jesús. ¡Así que inventé una historia para explicar su generosidad! Me inspiró la única leyenda parecida que pude encontrar, la de la Befana italiana, ya que ella y nuestra Viejita Belén parecían tener espíritus afines.

Comentaste más de una vez que la inmigración a Estados Unidos te convirtió en lectora y escritora, ya que la imaginación te ofrecía una “patria portátil” (“portable homeland”). ¿Cuáles son los libros que más te influenciaron en ese proceso de convertirte en escritora?

¡Hay tantos libros que me inspiraron a convertirme en escritora! Es difícil escoger sólo unos cuantos. Lo importante es que justo después de llegar a Estados Unidos me convertí en lectora, algo que no era antes de emigrar. Me crié en una cultura oral con los mejores cuentistas del mundo pero, salvo por unos pocos miembros de la familia, ninguno era lector.

Cuando llegué a Estados Unidos, ¡sentí una gran nostalgia! Además, la escuela no era un lugar ameno. Había un grupo de bravucones que me perseguían, me insultaban, me tiraban piedras. Todo esto me hizo más introvertida. Tenía que encontrar otros recursos dentro de mí misma. Una maestra y una bibliotecaria me acercaron a los libros. ¡Encontré una comunidad maravillosa, inclusiva y acogedora en el mundo de los cuentos!

Los primeros libros que me influenciaron: adoraba Las mil y una noches, la historia de Shahrazad y cómo se salvó a sí misma y a todas las mujeres del reino al contarle esos cuentos al cruel sultán. Incluso lo transformó en un ser humano y cariñoso a través del poder de sus historias. Guau, pensaba: “si pudiera hacer lo mismo con los bravucones del patio de recreo…”

¿Los primeros libros que me influenciaron en inglés? Me enamoré primero de los poetas, tal vez porque la musicalidad de los versos en inglés me recordaba la de mi idioma nativo, el español: “The Highwayman”, “In Flanders Fields”, “The Road Not Taken”, “I , Too, Sing America”, “There is No Frigate Like A Book”. Aprendía de memoria todos los poemas que me gustaban y se los recitaba en voz alta a mis hermanas después de que nos apagaban la luz a la hora de dormir (¡pobrecitas!).

Como lectora, ¿cuáles son los autores latinos y/o de habla hispana que más disfrutas?

La verdad es que suelo leer en inglés, salvo la poesía. A menudo retomo la lectura de Pablo Neruda, César Vallejo, Antonio Machado, Alfonsina Storni, Nicolás Guillén, Gabriela Mistral, Octavio Paz y Nicanor Parra, entre otros. También leo los poemas de Chiqui Vicioso, ya que me envía sus borradores—Chiqui es una maravillosa poeta dominicana, deben leerla.

También me encantan las novelas de Mayra Montero.

Generalmente lo que leo en español son libros de historia para investigar temas para mis novelas y cuando la información sólo existe en español. (Como la obra completa de Salomé Ureña y las escrituras de su hijo, Pedro Henríquez Ureña, que leí al escribir En el nombre de Salomé).

Lamentablemente no tuve el mismo entrenamiento en español que en literatura inglesa, de manera que para mí es más fácil leer en inglés. Esta es una de las muchas razones por las cuales soy una firme defensora de la educación bilingüe.


En En el nombre de Salomé escribiste sobre los logros impresionantes de Salomé Ureña de Henríquez, la poeta y educadora dominicana que vivió durante una época (el siglo XIX) en que había mucho prejuicio contra la educación para las mujeres. ¿Cuáles son los retos modernos para autoras femeninas?

Ya que no vivo, escribo ni publico en ese mundo, dejaría que mis colegas latinoamericanas comenten sobre su propia situación. Pero sospecho que confirmarían que todavía existe una desigualdad literaria. En el mundo entero, las novelas escritas por mujeres no reciben el reconocimiento debido, ya que muchas veces se descartan como mera diversión en comparación con las novelas serias y canónicas de nuestros colegas masculinos. Mi propia novela En el tiempo de las mariposas ha sido tratada en la crítica como “chick lit histórica” mientras La fiesta del chivo de Mario Vargas Llosa ha sido pregonada como la novela por antonomasia sobre la dictadura de Trujillo. Ya veremos con el tiempo, pero es cierto que el tiempo anda muy despacio, ¡y a menudo trata mejor a los hombres!

Dijiste en una entrevista con Identity Theory que como escritora prefieres no vivir dentro de una “burbuja” sino vivir y participar en el mundo real. También has dicho que ves la ficción como una manera de entender el mundo verdadero en el que vivimos. Adentrándonos en esta dualidad, ¿nos podrías recomendar un libro de ficción y otro de no ficción que nos ayuden a entender mejor nuestra realidad actual?

Me encanta lo que dijo el gran saxofonista Charlie Parker: “Si no lo vives, no saldrá del instrumento” (“If you don’t live it, it won’t come out of your horn”). Creo que todos los libros importantes nos conectan con las fuentes más profundas de nuestra humanidad, y así nos recuerdan que tenemos que —como dice el poeta Seamus Heaney en uno de sus versos— “hacer que rimen la esperanza y la historia” (Make hope and history rhyme).

Otra vez, creo que son los poetas los que más me ayudan a orientarme en la vida, ¡y en el trabajo! La poesía me conecta con las raíces más profundas, la realidad esencial: somos todos una sola familia humana. Me encanta la poesía de Czeslaw Milosz, el poeta polaco que les recomiendo a todos. Cuando escribe: “El amor significa aprender a mirarte a ti mismo/como uno mira las cosas distantes/porque sólo eres uno entre muchos”, pienso, guau, ¡si pudiéramos vivir y amar de esa misma manera! Una biografía que sigue conmoviéndome y guiándome es Mountains Beyond Mountains: The Quest of Dr. Paul Farmer, A Man Who Would Cure the World (2003), de Tracy Kidder.

Un tema constante en tu obra y en tu vida es el de mejorar el mundo, desde las hazañas que aparecen en tus novelas históricas —la expedición para inmunizar al mundo contra la viruela en Para salvar el mundo y los intentos de derrocar una dictadura cruel en En el tiempo de las mariposas— hasta tus propios esfuerzos por mejorar las condiciones de los trabajadores cafeteros con el proyecto Alta Gracia. ¿Qué puede hacer una persona común y corriente para mejorar el mundo?

Para añadir un par de revelaciones a mi respuesta anterior, me encanta lo que dijo Margaret Mead, la famosa socióloga: “Nunca subestimes el poder de un pequeño grupo de gente decidido a cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que a la larga lo han logrado”. El efecto acumulativo de tanta gente “pequeña”, cada persona abocada a vivir las palabras de Milosz (“El amor quiere decir aprender…”)… ¡imagínate el impacto que eso tendría en el mundo!

Muchas veces mis estudiantes quieren salir al mundo para salvarlo. El de ellos es un sentimiento muy noble que siempre se debe alimentar; pero mientras tanto, les digo, miren alrededor. No hay que ir muy lejos para encontrar alguna necesidad básica, una injusticia, una persona o situación que se beneficiaría con nuestra ayuda.

Y, ¿cómo servir al mundo? Creo que la mejor manera de servir es conectándote con tu vocación, lo que te apasiona, tu talento, y servir al mundo desde allí. Porque en cierto sentido es lo mejor que puedes ofrecer. Uno de los descubrimientos más impresionantes revelados con la secuencia del genoma humano en el 2000 fue que, en términos genéticos, todos los seres humanos somos iguales en un 99,9 por ciento. Esto quiere decir que cada uno de nosotros tenemos la décima parte del uno por ciento que nos es única, ¡que sólo nosotros podemos contribuir a nuestra familia humana! Así que ése es el mejor regalo: descubrir y desarrollar esa décima parte del uno por ciento que sólo puedes aportar al 99,9 por ciento que compartimos todos.

Y finalmente, para quienes seguimos tu obra literaria, ¿en qué estás trabajando últimamente?

Primero, permítanme agradecerles a ustedes y a sus lectores. Nuestra labor como escritores sólo está realizada a medias, sólo se completa cuando ustedes toman nuestros libros, hojean las páginas, le dan vida a los personajes y desarrollan la “película” del lenguaje a través de la imaginación. Hasta que ustedes encuentran nuestros libros, ellos son sólo objetos sin vida en una estantería. Es por eso que poetas como Neruda o Whitman nos hablan como si fuéramos íntimos. Nos necesitan. Nos pertenecen. Calentamos sus huesos fríos y recordamos sus canciones aunque ya no estén. Whitman dice: “Esto no es un libro. Quien lo toca, toca a un hombre”, afirmando la conexión que tiene con sus lectores. Y afirma Neruda, al final de la Oda a la crítica:

Y ahora, perdonadme, señores,
que interrumpa este cuento
que les estoy contando
y me vaya a vivir
para siempre
con la gente sencilla.

De manera que sí les debo mi agradecimiento a ustedes y a mis lectores.

¿En qué estoy trabajando? Bueno, acabo de terminar una novela para jóvenes (de cualquier edad) titulada Return to Sender (Devolver al remitente). Está basada en algunas de mis experiencias aquí en Vermont al ver la difícil situación de los granjeros con fincas pequeñas que luchan por sobrevivir frente a los cambios de la industria agropecuaria. Las fincas pequeñas aquí en mi propio condado emplean cada vez más inmigrantes indocumentados de México. Estos trabajadores vienen con sus familias, de manera que hay muchos niños y niñas mexicanos en nuestras escuelas rurales. Me invitaban a menudo a hablar con los estudiantes y con los maestros porque hablaba español, entendía algo de la cultura y había sido inmigrante de niña, aunque en mejores circuntancias . De modo que, después de ir a muchas clases, decidí escribir una historia que ayudara a explicar lo que está pasando aquí. La novela está escrita desde el punto de vista del hijo de un granjero de Vermont, y también desde la perspectiva de la hija de un inmigrante mexicano que ha venido a trabajar en la granja. Se va a publicar en enero de 2009, y sé que Liliana Valenzuela, una magnífica traductora que ha traducido varios de mis libros, ya está trabajando en la traducción.




 

Página inicial | Quiénes somos | Servicio al cliente | Contáctenos | Terms & Conditions | Privacy Policy: Your Privacy Rights
TM ® & © 2010-1996 Lectorum Publications, Inc. All Rights Reserved.